QUEDARSE

Quedarse

Fuente de la imagen: Misiones Cuatro

    Son las 21:00. Dejo de mirar los números rojos del reloj digital del colectivo y vuelvo a observar por la ventanilla. ¡Ay! No me gusta lo que veo. La densa neblina cubre las calles de la Ciudad del Paraná y el chofer conduce muy rápido. De pronto, el autobús se detiene en una parada, a la cual no quería llegar. La niebla detrás de la ventanilla se disipa un poco. Me espanto al vislumbrar personas azules, inmóviles, con ojos abiertos. Pero no tengo más alternativa que bajar del vehículo: es la última parada.

   Me encuentro entre caras conocidas de una multitud quieta. Temo esta sensación de inminencia, creo que las estatuas me van a atacar. No me van a dejar hablar, voy  a ser como ellas, me adormecen el cuerpo… Me van a  dejar sola.

   Quiero ser parte de ellas para no tener miedo. Ellas están inertes y hermosas. Yo, en cambio, no puedo; estoy en constante movimiento. Tengo que mantenerme quieta como ellas y así lo hago, pero no puedo permanecer así por mucho tiempo: me caigo tratando de adoptar sus posiciones, me frustro y me angustio. Y en el suelo, siento pánico cuando veo cómo parece que me juzgan.

Anuncios

LAS FOTOGRAFÍAS DE LA LUNA

  Las fotografías de la luna Una noche, una muchacha caminaba sobre una vereda de un barrio llamado Chacra 148. La joven iba triste, como siempre, porque quería hacer muchas cosas, tenía importantes planes para su vida. Sin embargo, no podía cumplirlos porque ellos requerían entablar relaciones con las personas. Y ahí estaba su debilidad: se sentía una niña apocada y solitaria. Su anhelo era superarla para poder alcanzar su objetivo, pero con eso no bastaba. En este sentido, uno de sus grandes sueños era tomar la fotografía perfecta de la luna, que durante tres días luciría un tamaño considerable y un hermoso color añil. Sigue leyendo

DE HUMANOS MAQUINALES Y MÁQUINAS HUMANAS

   Casi al terminar el viaje, desde las ventanillas del colectivo distingo la estatua de un hombre que limpia pisos, situada en un espacio verde. La figura me recuerda a ese texto que una vez escribió una compañera de la universidad, acerca de la obra “El pensador”. Un relato contado desde el punto de vista de dicha escultura. Sigue leyendo

MI ADULTEZ EN POSADAS*

   20160417_175939   Por la mañana, me dirijo a la parada de colectivos. Para llegar a destino, atravieso la plaza Soleada, adornada por el río. El reflejo del sol en el agua ilumina el espacio, de ahí el nombre del lugar. Aquí, todas las tardes, los niños de distintos barrios cercanos juegan, ríen, se colorean de naranja en el skate park. Su presencia, alegría, candidez, se convierten en la ausencia, melancolía y conciencia de los adultos que esperamos el colectivo. Sigue leyendo

CHISPAZOS DE VIDA PARA LOS OCIOSOS

Chispas

 

   A pesar de que los ocupantes de estos edificios estamos solos y separados entre sí por los departamentos, podemos decir que nunca nos damos cuenta de ello. Es que todos producimos ruidos, y escuchamos los de los demás. Hace tantos años que nos conocemos que, a veces, incluso nos imaginamos qué estarían haciendo los otros en este momento. Sigue leyendo

ANTI-ARTIFICIAL

Hierbas

  La hierba está creciendo. Se la ve sobre el añejo tejado de una casa en comodato,  y sobre uno de los balcones de un edificio creado para encontrar más fácilmente a los civiles. El tejado y el balcón son lugares altos, duros, artificiales, fríos. La hierba, corta, suave y blanda, natural, cálida. Y así, ha logrado sobrepasar el cemento.