MI ADULTEZ EN POSADAS*

   20160417_175939   Por la mañana, me dirijo a la parada de colectivos. Para llegar a destino, atravieso la plaza Soleada, adornada por el río. El reflejo del sol en el agua ilumina el espacio, de ahí el nombre del lugar. Aquí, todas las tardes, los niños de distintos barrios cercanos juegan, ríen, se colorean de naranja en el skate park. Su presencia, alegría, candidez, se convierten en la ausencia, melancolía y conciencia de los adultos que esperamos el colectivo. Sigue leyendo

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PAÑUELOS DE ALEGRÍA

 

Alegría

  Durante una mañana de verano, una mujer que había visto muchos otoños, baila al son de un ritmo brasileño en una esquina posadeña.  Transmite así la alegría de la primavera a los apresurados transeúntes. Con pasos fáciles y pañuelos coloridos atados en la cintura, la malabarista anima su negra vestimenta y la reconocida intersección formada entre las avenidas Bartolomé Mitre y Corrientes. Con su pequeña radio en la mano izquierda, ella sólo danza y, sin proponérselo, siquiera, le ilumina el día a quien escribe estas líneas. Sigue leyendo