MI ADULTEZ EN POSADAS*

   20160417_175939   Por la mañana, me dirijo a la parada de colectivos. Para llegar a destino, atravieso la plaza Soleada, adornada por el río. El reflejo del sol en el agua ilumina el espacio, de ahí el nombre del lugar. Aquí, todas las tardes, los niños de distintos barrios cercanos juegan, ríen, se colorean de naranja en el skate park. Su presencia, alegría, candidez, se convierten en la ausencia, melancolía y conciencia de los adultos que esperamos el colectivo. Sigue leyendo

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“¡NO VOLVERÁN AL ÁRBOL!”

Árbol

  Debido a que no estaban conformes con su ajetreada rutina, seis adultos misioneros[1]  solían rememorar algunos hechos ocurridos durante su infancia, un tanto lejana. Una niñez que compartieron y que los llevó, en ese entonces, a tratarse como hermanos; en comparación a la adultez, en que se veían como extraños. Sigue leyendo